Centro Capilla Ceferino Namuncurá

La Historia del Centro Ceferino Namuncurá merece ser contada:

Nota del diario «el Varadero» del jueves 20 de mayo 1999

Fue precisamente la incasable Bety Amartino, quien comentó a el diario el Varadero: -Allí existía una casita precaria, donde se daba catequesis y que habían fundado el Padre Osvaldo Guidi con un conjunto de jóvenes que se llamaban «Grupo SHALOM». Después, el grupo se disolvió y abandonaron ese lugar. Hace aproximadamente 5 años, un día se me ocurrió motivar a los chicos del Instituto Santiago Ferrari a efectuar una visita a la zona de la rivera, para conocer las necesidades de las gentes de ese sector. Así fue que empezamos a visitar las casas y nos reunimos los sábados, haciendo una especie de Catequesis. Pero, recorriendo las casas de la vecindad notamos que había muchos integrantes del grupo familiar que no habían terminado la escuela primaria e incluso algunos no habían asistido nunca a clases. Siguió diciendo Betty, se nos ocurrió, no se porqué, pero siempre digo que son los caminos del señor, la providencia que nos lleva, me contacte con Alberto Morel, maestro de Adultos, fue el quien me dió la idea de ir a dar clases, ad honorem, dos veces por semana. pero le lugar era muy precario, sobre todo en invierno, no había ni los lugares elementales que debe tener una escuela, dictándosela clases los lunes y los jueves de 18 a 21 horas.

Por los motivos descritos, dejo de funcionar. Fue así que, por intermedio de Alberto Morel, nos pusimos en contacto con el inspector de zona de la rama adultos, reunidnos con el Padre Arturo Terenzi y nos dijo: si ustedes armar un salón adecuado para formar una escuela, yo voy a hacer lo posible para que funcione. Luego de varios contactos., comenzamos a hacer la campaña, el numero de matricula eran 17 y lo conseguimos. Pero el asunto primordial era armar el salón: estuvimos 2 años para construir lo que esta y en este mes hubo que apresurar la construcción que, por fin ayer se inauguró con el salón en condiciones, luz eléctrica, los baños instalados, agua potable, pero nos faltan muchísimo para terminarlo como corresponde, Debemos agradar por su colaboración a la Municipalidad, a empresas locales, donaciones de particulares, al personal de Prefectura, que construyó las paredes del edificio, al Obispado y varios más.

Por último, Bety Martino destacó: «Todas las tareas llagan a su fin, ahora para que emprender otra, porque el cristiano no puede quedarse sin hacer nada, para que el Reino De Dios se extienda por todas partes, Nuestro compromiso de hijo bautizando tiene que ser contante, permanente, perseverante, es la única forma de lograr el fin soñado.

A %d blogueros les gusta esto: